Los dibujos, pinturas y vídeos de Michelle Weinberg sobre escenografías y construcciones espaciales imaginarias reinterpretan el espacio mental como metáforas lúdicas de las relaciones que establecemos con la idea de lugar. Cuando una figura ocupa estos espacios, como en las obras Autarkic Diffusion y The Magician’s Assistant, la propia artista aparece como testigo, reflejo o aparición, rodeada o invadida por los objetos, perspectivas y elementos decorativos que ella misma ha creado.
Ella existe entre capas transparentes de mobiliario, palabras del subconsciente y los reflejos de otros seres humanos. Todo esto presenta una relación mente-cuerpo-espacio que está vinculada no solo a la intencionalidad de las necesidades humanas, sino también a la conciencia del libre albedrío y al significado del espacio como símbolo identificador del individuo.
La ausencia de un límite identificable entre la mente y su extensión física da testimonio del mecanismo interconectado de psique y cuerpo, trabajando en concierto. La evidencia se recopila en transparencias y capas de pensamiento, manifestándose como una reciprocidad continua entre una multiplicidad de yoes. La mente humana habita en sus propias construcciones imaginativas, produciendo un pensamiento creativo sutil y complejo.